Cuando el
amanecer se torne en medio día, sin verme aún.
Cuando mi cara
sea de cal y mis manos de hielo.
Cuando mi
reloj decida ser estático cansado de girar sobre las mismas horas, los mismos
minutos, los mismos segundos.
Cuando mi mente sea el jardín de infancia de
cientos de gusanos deseosos por crecer, cuanto antes, para así conocer mundo
(Nosotros éramos así ¿lo recuerdas? Pero crecimos y vivimos, para descubrir que
la libertad es una jaula de cristal, y el amor es una autarquía ceñida en
hacerme añicos)
Entonces
quizás, quizás entiendas que la misma cuerda que pisas es la que me ahorca; que mi
legado no serán más que mis versos y mis pecados, una vida bohemia, pero feliz.
Entonces
quizás entiendas lo que es la felicidad, porque "solo hay una cosa tan
inevitable como la muerte: se llama vida"
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